Entendemos por cliente (del Latíncliens, -entis)  a aquella persona o empresa receptora de un bien, servicio, producto o idea, a cambio de dinero u otro artículo de valor.
Los clientes son, así como los productos, los servicios y demás, una de las piezas claves en el entramado empresarial. Sin clientes no hay ventas, y sin ventas no hay cash. Ni cash, ni flow ni nada que se le parezca. Osea, no hay pasta.
Así pues, tanto si te dedicas a la compra como a la venta, no te queda otra que lidiar con clientes y la verdad es que tipos de clientes hay muchos, y no siempre serán de tu agrado.
Particularmente, yo los clasifico en majérrimos, secos como la mojama, hinchaovarios y duros de pelar… Pero por lo visto existe una ‘clasificación oficial’. Cuidao!
Gracias a esta clasificación podemos diferenciar al cliente polémico, el sabelotodo, el minucioso, el hablador, el indeciso,  el grosero, el impulsivo y el desconfiado.
El G8 de los negocios!!
Hoy te los menciono por encima nomás porque quiero centrarme en uno solo de ellos. Uno, que ni tan siquiera sale en la catalogación oficiosa pero que es uno de los más comunes y abundantes: El Cliente Moroso.

EL CLIENTE MOROSO

Tener un cliente moroso en tu lista DE, siempre es algo jodido, poco deseable y menos aún apetecible, ya que si bien a todos nos gusta cobrar por nuestros productos y/o servicios… a pocos nos gusta reclamar lo que se nos debe.
Es como lo de ”vender”, que parece que nos sabe mal.
A estas alturas y después de haber tratado con muchos clientes en mi vida (hablo de TODA mi experiencia laboral tanto en online como sobre todo offline) podríamos decir que… estoy más curtida que la vaca de un gaucho -dicho argentino, creo-  y ya no se me caen los anillos por reclamar lo que es mío, me corresponde y me pertoca de forma lícita y natural.
Motivos -y/o excusas- para la morosidad hay millones, desde los reales y justificables a los más inverosímiles y fantasiosos, o sea, desde los que puedes comprender y aceptar (que se demore el pago, no que NO se abone) hasta los que no cuelan ni con vaselina de por medio, pero oiga, en un caso o en el otro… hay que saber cómo gestionar la situación.
Así pues, veamos en el post de hoy,

 

Cómo lidiar con clientes que no pagan a tiempo…

Seguro que recuerdas a los famosos ‘Cobradores del frac’. Hace unos 15 años estaban muy de moda, de hecho yo recuerdo haber visto algunos por la calle. Algunas veces daban miedo y otras te partías de la risa.
Imagino que dependiendo del presupuesto del contratante o de la mala hostia que el cliente hubiera provocado en él.
Más alla de las risas o del espanto, los cobradores del frac, así como la contratación de un abogado, resulta CARO y para según que cantidades debidas, es imposible incluso de pagar.
De hecho, si te fijas en las pelis, cuando alguien le debe mucha pasta a otro alguien, les mandan un sicario, no un cobrador del frac.
Pero sigamos, que este no es ni será nuestro caso (a lo del sicario me refiero).
A continuación, quiero mostrarte 4 pasos o medidas para lidiar con clientes morosos y gestionar dichas situaciones.

 

1er PASO

Dicen que hablando se entiende la gente, así que por sentido común lo más lógico es intentar solventar la situación a través del diálogo. Puede ser hablando cara a cara (o por skype o por tf -whatsapp no vale-) o mediante una carta ‘amistosa’ en la que se RECUERDE que hay una factura pendiente por un importe X, fechada a día XX y de la cual no tenemos constancia que haya sido abonada.
Se le ofrece un plazo de unos 5-7 días máximo para el pago y se le deja caer que deseas poder solucionar ‘este tema tan delicado’ cuanto antes para no tener que incurrir a mecanismos legales.

2º PASO

Puedes utilizar un correo certificado a través del servicio de Safe Crative de certificación digital de correos electrónicos https://www.safestamper.com/mail. De esta manera sin salir de tu escritorio puedes tener una constancia de la fecha de envío y a través de https://www.safestamper.com/notify puedes verificar la hora y fecha en la cual han sido abiertos.

3er PASO

 Si después de este plazo NO ha habido respuesta y tus narices empiezan a hincharse tanto que temes convertirte en David Bisbal… todavía podemos intentarlo una vez más por la vía no judicial.
Se trata de enviar una segunda carta o burofax (mejor lo segundo que lo primero ya que así dejamos constancia del envío y del contenido enviado, lo cual podrá ser usado en futuras acciones legales) donde se indique que si en la fecha X no se ha hecho efectivo el importe debido, se procederá a tomar las medidas legales pertinentes con tal de conseguir que la factura sea abonada.
El máximo de ‘cuantas cartas de este palo puedo llegara  enviar’ es 4, teniendo en cuenta que a cada carta que mandemos hay que ir subiendo el tono de la reclamación y que además, estas cartas también tienen un coste (pequeño, pero que ahí está)

 

4º PASO

 Si con todo y esto NO conseguimos que nos efectúen el pago y queremos evitar ir directamente a la vía judicial, podemos probar con un proceso monitorio, que se hace por vía civil y no requiere de la intervención de un abogado para la presentación inicial pero que si hubiera oposición sería necesario encontrar uno.
En este proceso, cuantas más pruebas podamos aportar… mejor. Y por pruebas me remito a facturas, burofax, contratos.. incluso mails mantenidos con el cliente donde se pruebe la contratación del servicio o la compra del producto.
Ojo! La tasa FIJA de este proceso es de 100€ y existe una variable (en función de si es persona física o jurídica) aunque si la deuda es menor a los 2000€ se puede pedir una excención y se puede acudir a la justicia gratuita (si, parece mentira pero todavía existe).
La solicitud debe entregarse al decanato del domicilio de demandado y hay que tener en cuenta estas dos cosas:
. ni es un procedimiento rápido
. ni és gratuito

 

Así que lo más recomendado sería intentar arreglarlo por la vía amistosa. O, si todavía no has perdido el sentido del humor a determinadas alturas, enviarle al cobrador del frac más ridículo que puedas encontrar con el fin de dejarlo en evidencia lo máximo posible delante de familia, amigos y compañeros de trabajo.
Piensa que de últimas, un cobrador del frac te va a resultar más económico que el proceso monitorio.
Y si tooooodo esto no funciona, entonces si, no nos queda otra que ir a juicio y contratar un abogado.

 

Conclusión:
Queda claro que lo ideal sería poderlo resolver por la vía amistosa porque siempre puede darse el caso de que sea ‘un despiste’ o que la situación personal de esa persona sea realmente y repentinamente ‘difícil’… En cualquier caso, es la vía más económica.
Y como punto final y a modo de ”consejo” para posibles clientes en riesgo de morosidad:
 SI SABES QUE NO VAS A PODER PAGARLO…
NI LO COMPRES, NI LO CONTRATES.
Ahorra un poco, pide un préstamo (cuidado!) o págalo por partes,
pero no jodas a los profesionales que vivimos de lo que cobramos por trabajar.

 

Oye, cuéntame. ¿Has tenido alguna vez un cliente moroso?
¿Cómo lo has solucionado? ¿Algún truquillo que aportar?
Te estaremos MUY agradecidos :))

 

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7 Comentarios

  1. Diana - Encuestas satisfacción

    Debemos ser flexibles y agradables con el cliente, dar lo mejor para resolver su problema pero también debemos mantener el respeto mutuo, no dejarnos despreciar pero nunca faltando el respeto al cliente. Seccionar los clientes es buena idea para entender las necesidades por separado de cada uno y hacer lo posible por lograr un fin beneficioso y común.

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  2. María de Dr. Livinghome

    Desgraciadamente me he topado con este tipo de clientes, raro es el emprendedor o freelance que no haya tenido al menos un caso. Llevo esperando 7 meses a que me paguen y lo peor es que cada vez que reclamo (que han sido pocas veces) parece que soy yo la mala de la película que no tiene consideración con el pobrecillo empresario al que las cosas no le van bien. En fin, creo que de estas experiencias también se aprende mucho así que agarrémonos al lado positivo y esperemos a partir de ahora el destino nos libre de morosos!

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  3. Sara

    A nosotros nos ha pasado con nuestro primer cliente, el domingo hará un año y no hemos visto un duro.
    Somos fotógrafos de boda. Nuestra primera boda nos la “reservaron” en una feria a casi un 50% del precio habitual para 4 meses después, aunque los llamamos en varias ocasiones, como vivían fuera, hasta la semana previa no podrían venir a firmar el contrato.
    El día de la firma de contrato, se presentan sin un duro y nos dicen que no sabían que había que pagar nada por adelantado. Sinceramente, no sé que parte de 250€ de reserva y 75% del presupuesto pagado antes de la boda no entendieron del condicionado que les dimos y les explicamos claramente.
    Evidentemente nos quedamos con cara de poker y a una semana de la boda y siendo nuestro primer cliente, no podíamos decir que no, y tragamos porque nos dijeron que el día de la boda, de los sobres, sacaban sobre la marcha algo y nos pagaban como mínimo la reserva y el resto a la vuelta del viaje.
    En Diciembre (6 meses después) mandamos la primera carta (mail), conseguimos hablar con ellos y la escusa es que no sacaron ni para pagar la boda y que se habían quedado ella parada y les daba vergüenza decirlo.
    Les dijimos que echaran cuentas, que habíamos tenido que pagar el IVA y el IRPF de su boda (casi 500 eurazos) y todavía no habíamos visto un duro, que se hicieran sus cálculos y nos fueran ingresando aunque fuera 20 euros al mes y no tomaríamos acciones legales si les veíamos actuar de buena fé.
    Eso fue en Diciembre y todavía no hemos tenido ni siquiera respuesta.
    Para el Domingo (su primer aniversario), pienso subir una foto de su álbum a facebook felicitándoles y recordándoles que su reportaje sigue allí esperando que lo recojan y lo puedan disfrutar y enseñar a su familia y amigos. Vamos un tirito directo entre los ojos, pero sin hablar en ningún momento de dinero. Lo triste, es que a cara de otros posibles clientes, si alguien les pregunta pueden decir que todavía no les hemos dado las fotos y lo que queda en entredicho es nuestro trabajo y profesionalidad no que ellos no han pagado 🙁

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  4. Cosetes de Marta

    Pues si me ha pasado, pero la verdad es que he tenido suerte y siempre he podido colocar el género en ferias y lo he podido vender.
    En realidad ha sido error mio, por no pedir nada por adelantado, pero a veces vas tan deprisa que coses primero y repasas después.
    Pero como digo siempre, no me vuelve a pasar, jajjja
    Hasta la próxima!! kjjajaja

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  5. Pilar

    Ayayayay!
    Hoy mismo he estado llamado a dos. Caso uno: tiene su sueldo en una empresa por cuenta propia, y requirió hace casi dos años los servicios de la empresa para la que colaboro porque nos necesitaba para un negocio que iba a empezar. Pero, oye, que lo va dejando y lo va dejando, porque ayer tuvo que pagar a un proveedor, y hoy se le ha roto el coche y mañana… Se ve que, como lo nuestro ya está hecho, no somos una prioridad de pago. Todo son buenas palabras y la pasta no cae. Ha quedado conmigo en pagar la mitad esta semana.

    Otra es un emprendedora reciente. Lleva unos pocos meses, y mira, tiene que comprar mercaderías. Normal, al principio no se gana, y trabaja una a veces sin cobrar su sueldo. Que no me preocupe. Si no me preocupo, le dije; te conozco y sé que eres formal, lo que pasa es que necesito ya el dinero para seguir funcionando. Y ella lleva funcionando (aunque sólo cubre gastos, y con dificultad, según ella -yo la creo-) seis meses.

    Me cuesta no empatizar con los morosos. Los clientes suelen ser autónomos y Pymes y todos tenemos problemas para cobrar y luego pagar a nuestra vez. Pero sinceramente, a veces me cabreo como una mona: quedan en darte, en un plazo determinado, una parte de lo que te deben. Y te dejan colgada. Eso sin contar con algún que otro caradura que no quiere pagar simplemente.

    Aún no hemos pensado en ir más adelante. Aunque… a lo mejor hay alguno con el que empezar con las cartitas. Porque hay otra media docena más de morosos.

    En fin, mientras nosotros lidiamos con ellos como podemos, os deseo una vida empresarial libre de estos “deliciosos” clientes.

    Un saludo

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  6. Haveanicesweet

    Hola! La verdad es que nosotras todavía no hemos tenido que pasar por esa mala experiencia pero sí que es verdad que los clientes, tratándose sobre todo de un servicio, se ven más reacios a pagar x cantidad de dinero que por un producto por ejemplo. Pero oye, como tú bien dices, si no lo puedes pagar o te parece caro, no lo contrates que aquí nada se consigue por amor al arte.

    Responder
  7. Gala González

    Hola.

    La verdad es desalentador que esto ocurra. Aún no me he encontrado con este tipo de clientes y toco madera por ello.

    Me parece muy buen consejo el contacto por burofax, porque de ese modo queda reflejado de forma legal el impago.

    Así que muchas gracias por los consejos. Y esperemos que sean cada vez menos los clientes morosos.

    ¡Miles de saludos!

    Responder

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